La Neurociencia y la psicología del amor
- Alan Avilés

- hace 6 días
- 4 min de lectura
El amor ha sido investigado a través de múltiples perspectivas, como la filosofía, la psicología y la neurología; siendo para estas dos últimas un misterio que se ha buscado resolver con el paso del tiempo.
Primera Etapa
Todo inicia con la "atracción inicial". Cuando conocemos a alguien que nos atrae, surge un sentimiento de euforia en el que las regiones cerebrales vinculadas a las recompensas (es decir, los sistemas de dopamina) que libera este neurotransmisor de manera saludable. La cantidad de dopamina puede llegar a ser considerablemente alta, generando efectos de placer similares a los de una adicción por la rapidez con la que actúa, reforzando así nuestro interés por esa persona.
A esta etapa también se le conoce como "enamoramiento". Lo más notable es que en ella se liberan dos neurotransmisores: la norepinefrina y la feniletilamina (este último considerado el “neurotransmisor del amor”). Su función es contribuir a la obsesión y al temor por la ausencia de la persona amada. El final de este proceso se marca por una disminución parcial en los niveles de dopamina, lo que da inicio a una nueva etapa.
Segunda Etapa
Durante el "diálogo", somos más racionales y nos enfocamos en conocer realmente a la persona, tanto sus cualidades como sus defectos. No se trata de idealizar ni de subestimar, sino de realizar un ejercicio de reflexión que nos permita tomar decisiones conscientes al pasar a la tercera etapa. La disminución de dopamina en este momento es fundamental, pues evita la idealización y facilita un análisis más objetivo.

Tercera Etapa
Después del diálogo, sigue la "desilusión". Se llama así porque actuá como el clímax, ya que representa el momento crucial que define si una pareja permanecerá unida y superará las dificultades, o si cada quien seguirá su propio camino. A partir del conocimiento adquirido en la segunda etapa, comenzamos a cuestionarnos si elegimos bien a nuestra pareja o si, por el contrario, nos genera dudas y preocupación. Aunque es un momento difícil, resulta necesario para saber si estamos listos para formar un lazo de unión duradero con nuestro cónyuge y pensar de manera más abierta sobre el futuro.
Si la pareja logra superar esta fase, llega a experimentar lo que se conoce como el amor real. Quienes alcanzan este nivel logran una relación estable y segura, basada en la aceptación y la compasión.¹
(Gomez Perfetti, 2024, párr. 10).
Cuarta Etapa
En la etapa de "maduración", las relaciones a largo plazo fortalecen de manera significativa los circuitos cerebrales asociados con la intimidad y la empatía. Aunque los niveles de dopamina vuelven a disminuir, se establece un estado de comodidad y seguridad en la relación. Esto ayuda principalmente porque se enfoca en el crecimiento de ambos individuos, que se vuelven uno solo; sin este proceso, una relación sana y estable no podría sostenerse.

Debemos tener en cuenta que, aunque esta sea la última etapa y conlleve un sentimiento de amor dentro de una relación formal, los retos y dificultades no desaparecen. Es necesario mantenernos firmes, dispuestos a escuchar y a conservar esa chispa que ilumina nuestro ser.²
¿Cómo podemos empezar a lograr este crecimiento?
La comunicación es nuestra principal herramienta, y una de las formas más efectivas de aplicarla es a través de la crítica constructiva. Esta se basa en la idea de que una persona puede mejorar su desempeño al recibir retroalimentación que le ofrece una perspectiva distinta. Según Goleman, la crítica constructiva es más efectiva cuando se centra en conductas específicas, se comunica con claridad y se transmite en un ambiente emocional de apoyo, con el propósito de guiar acciones futuras en lugar de simplemente señalar errores del pasado.
Cuando se hace un llamado al carácter, quien lo recibe se opone de inmediato a la defensiva y deja de mostrarse receptivo a lo que se tiene que decir acerca de cómo hacer las cosas mejor.
(Goleman, 2004, p.174).
Estas ideas, no simplemente aplican para el trabajo o para uno, sirven también como un motor motivacional que mueve a las parejas y matrimonios a crecer juntos, especialmente como ya lo habiamos mencionado, cuando se llega a la etapa de “maduración”.
SER ESPECÍFICO: ser directo con lo que la persona debería cambiar aportando una solución o un consejo que acompañe la asesoría.
MIRRORING (REFLEJO): consiste en cuando un cónyuge formula una queja, el otro la repite con sus propias palabras pero de tal manera que capte tanto la idea como los sentimientos, posteriormente se lo expresa para de esta manera ver si la sintonía entre ambos se logró, en caso de que no, será necesario volver a ejecutarlo. Este método es utilizado en las terapias de pareja que se utiliza para evitar que las discusiones se conviertan en peleas.
FORMULA XYZ: Haim Ginott nos demuestra que la mejor forma de expresar es crítica constructiva es a través de la siguiente estructura: «Cuando tu me hiciste X me sentí Y, y habría preferido que en lugar de eso hubieras hecho Z» (Goleman, 2004, p.177).
Ejemplo: “Cuando me gritaste por no haber pagado el recibo de la luz, me sentí incomprendido y habría preferido que en lugar de eso hubieras hablado conmigo y preguntarme porque lo pasé por alto”.³
Antes de concluir, recordemos que el pilar fundamental de la crítica constructiva es la realización de un diálogo abierto y respetuoso, libre de miedo o intimidación. Sin comunicación, no hay relación, porque el crecimiento y el aprendizaje compartido entre los cónyuges dependen intrínsicamente de ella. Por eso, la crítica constructiva debe ejercerse sin contraataques ni excusas, pero sí con la disposición de escuchar, reconocer y mejorar.”

Fuentes Bibliográficas (APA 7ma Edición)
Gomez Perfetti, J. I. (2024, February 14). ¿Cuáles son las 4 etapas del amor? ClíNica Alemana. https://www.clinicaalemana.cl/articulos/detalle/2024/cuales-son-las-4-etapas-del-amor
(n.d.). La neurociencia del amor y sus efectos en el cerebro explicado. Ciencia sin LíMites. Retrieved February 9, 2026, from https://cienciasinlimites.org/la-neurociencia-del-amor-y-sus-efectos-en-el-cerebro/?utm_source
Goleman, D. (2004). La Inteligencia Emocional (39th ed.). VERGARA.
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